En el marco de la coordinación de los centros de estudios de la Alianza Progresista para las Américas, el Cemupro organizó el conversatorio virtual denominado “Agendas globales y disputa por influencia. ¿Qué proponen Estados Unidos, la Unión Europea y China, y por que Latino América importa?”
Equilibrio de relaciones
Tras la presentación a cargo de José Felice, presidente del Cemupro, tomó la palabra Jorge Eduardo Malena, Director del Comité de Asuntos Asiáticos del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales y del Posgrado en Estudios sobre China (UCA). En su análisis Malena expuso cómo, a su criterio, la política de contención de Trump ha acelerado y legitimado el ascenso de China en el contexto internacional, acelerando proyectos estructurales que ya estaban en marcha. Con sus políticas, el mandatario estadounidense ha reforzado muchas de las condiciones que favorecen la consolidación oriental. El reconocido especialista explicó también cómo la presión externa de Estados Unidos obligó a China a acelerar transformaciones económicas y tecnológicas, fortalecer su base industrial y reducir su dependencia tecnológica externa.
“Al presionar sistemáticamente a China, al intentar limitar su acceso a mercados y tecnología, y al transformar la rivalidad sino estadounidense en uno de los ejes estructurantes de la política internacional contemporánea, Trump terminó ofreciendo a Beijing aquello que ningún liderazgo local podría generar por sí solo: ser un catalizador externo capaz de reforzar la cohesión interna, acelerar procesos de modernización y fortalecer el sentido de propósito histórico”, aseguró Malena.
En ese contexto, América Latina pasó de ser un socio comercial marginal a convertirse en uno de los principales socios económicos de China. “Tenemos que reconocer también que esta creciente presencia china plantea desafíos y debates dentro de los propios países latinoamericanos”, afirmó el especialista, quien agregó que: “Para América Latina el desafío no consiste, a mi entender, en elegir entre Washington y Beijing, sino en desarrollar estrategias de inserción internacional que sea capaz de equilibrar ambas relaciones, maximizar los beneficios de cooperación con China y al mismo tiempo preservar márgenes de autonomía en un sistema internacional cada vez más marcado por la competencia entre grandes potencias”.
La experiencia China

El conversatorio continuó con la exposición de Sergio Cesarín, investigador del CONICET, especialista en China y Asia-Pacífico (UNTREF). Cesarín compartió su visión de China como un país que ha ofrecido una experiencia única de desarrollo con enfoque en equidad y crecimiento compartido, que puede ser valiosa para la región aunque no se pueda replicar completamente.
“Hay un elemento en la narrativa china sobre desarrollo muy importante que es el de la equidad. Una sociedad equilibrada, donde haya cierta estabilidad obviamente económica y fundamentalmente política porque hay una distribución equitativa del ingreso”, dijo Cesarín. Sin embargo, insistió en la idea de que la experiencia china no se puede replicar totalmente en nuestra región: “si algo nos determina como sociedades latinoamericanas es la tremenda desigualdad que nos caracteriza”.
Para cerrar, Cesarín valoró la importancia conceptual que puede tener la experiencia china en América Latina: “Hay mucho margen para la la creatividad en términos de la acción política y sobre todo porque cuando uno habla de progresismo, desarrollo, crecimiento, equidad, justicia social, desarrollo compartido, hay muchos elementos de mistura virtuosa entre las ideas predominantes en América Latina y las que rigen la concepción China de su relación con esta región”.

Autonomía estratégica
A su turno, Maria João Rodrigues. economista, ex ministra de Empleo de Portugal y ex eurodiputada del Parlamento Europeo, presentó una visión de colapso del orden mundial actual, y los diferentes escenarios posibles para la gobernanza mundial que emergen: la fragmentación de la gobernanza global, situación hoy dominante según la expositora; la división del mundo en esferas de influencia; alianzas estratégicas de geometría variable; y la gobernanza mundial basada en sistemas multilaterales.
Focalizando en el papel de Estados Unidos en el orden mundial, Rodrigues aseguró que: “El liderazgo de Trump es muy preocupante porque es un liderazgo conservador radical que pretende reorganizar el mundo. Ha empezado con la guerra comercial y ahora entiende que tiene el derecho de intervenir, incluso militarmente, para cambiar la situación interna de varios países, por encima de la ley internacional. Entonces, nosotros, los progresistas europeos, consideramos eso inaceptable y muy preocupante”.
Por otra parte Rodrigues definió a América Latina como un territorio de gran disputa geoestratégica entre americanos, chinos y europeos. Por eso consideró importante generar las condiciones para una mayor autonomía estratégica de América Latina por ser una región muy trascendente, con gran potencial y futuro. En este contexto, aseguró que: “Es muy importante que el movimiento progresista internacional pueda elevar su nivel de organización y de acción, afirmar que nuestras prioridades no son la guerra, la intervención militar. Todo lo contrario, son los desarrollos sostenibles, reducir la desigualdad social y promover la democracia”.
Think Tanks Latinoamericanos
Del encuentro participaron representantes de distintas instituciones, centros de estudios, fundaciones y espacios políticos de Brasil, República Dominicana, Nicaragua, Chile, Venezuela, Costa Rica y Argentina. Estuvieron presentes también la presidenta del Partido Socialista de Argentina, Mónica Fein, el Diputado Nacional Pablo Farías, y Christian Salm de la Fundación de Estudios Progresistas Europeos.